... aqui no queda sitio para nadie, pongamos que hablo de Madrid.

Esta imagen corresponde a uno de los cuadros que pueden comprarse en La Oca.

Vale, mañana dejo Madrid. Mañana a las 13 h., dios mediante, firmamos las escrituras de la nueva casa. El Shalotto regresa, pero yo ya me quedo en Puertollano, por eso de tomar las medidas definitivas, decidir qué necesitamos, buscar pintores, revisar la instalación eléctrica, llevar a los del armario empotrado, mirar muebles, trasladar mi dote de la cochera de mis padres a la mía, limpiar... Y no se si es un adiós definitivo o no. De momento, me voy con una maleta, grande, eso sí, pero sólo una maleta. Mis libros, mis discos, la ropa de invierno, el ordenador... todo se queda. Todavía no me han llamado para hacer el curso, y aunque me llamen, no es seguro que me den el trabajo. Así que no se si volveré de nuevo o tan solo vendré unos días para hacer la mudanza definitiva y despedirme de mis sitios y mis cosas favoritas después de trece años. Y de nuevo la dualidad de mi personalidad me está matando. Me encanta esta ciudad, me encanta pasear por sus calles llenas, moverme en metro, la luz en la Castellana, la gente que la habita, las tiendas, los cafés.... pero realmente no la disfruto, y cuando voy con prisa, o sea, casi siempre, me molestan los ancianitos y los carritos de bebé a paso de tortuga por Bravo Murillo, las colas interminables en las tiendas, el metro abarrotado de gente sudorosa y sin aire acondicionado, el 126 que nunca llega, el constante pitar de los coches, el sol cayendo implacable en Raimundo Fdez. Villaverde... Cuando me vine a vivir aquí, vivía a unos cientos de metros del Hospital Clínico y de la Concha, así que me molestaba horrores el constante sonido de las sirenas de ambulancia. Pero en algún momento me acostumbré, y cuando me mudé a esta casa de 34 m. no podía dormir con todo el silencio de esta zona (excepto fines de semana y verano, consecuencia negativa de vivir enfrente de una plaza). Pero veo el cielo, duermo arropada con la luz de la luna, y eso es un precioso bien escaso en esta ciudad.

Y ahora lo dejo. Me voy a casa, con los mios, con pocas cosas que hacer y ver pero rodeada de gente con la que hacer y ver todo lo que quiera. Mi hogar nunca ha sido Madrid: me ha acogido, la he habitado, pensaba que iba a vivir aquí siempre. He estado empadronada aquí los últimos 14 años, vivo aquí con mi marido, pero mi hogar siempre ha estado en Puertollano. Aunque deje de vivir en Madrid, nunca será un adios total, más bien un hasta la próxima. Mi gine está aquí, en cuanto tenga mi cachorro tendré que ir con Marius a Pet a Porter, la mayoría de cosas que me gustan para decorar la nueva casa están en La Oca, Habitat, Ikea, La Tienda, ¿Oliphant?, Whatever... y por supuesto, siempre que pueda vendré a comprar ropa. Además, con los amigos del Shalotto, tengo descuentos en ciertas tiendas que venden ciertas cosas que espero necesitar en más o menos un año. (nos hemos dado unas vacaciones deberiles por eso de las incertidumbres de mi futuro profesional.)

Y parece que este es el momento de los retornos: la Nefer, Mayte... todas vuelven. Gwiyath se va a hartar de nosotras. Después de habituarse a las ausencias obligadas, va a ser casi imposible que pase un día sin que alguna de nosotras la rapte de casa. Quizá halla una excepción, una amiga que tiene el corazón tan lejos que va a estar entre dos aguas. Sólo falta que mi hermanito se haga rico y famoso, le de una buena patada a la puerta del armario, se compre un fantástico ático-loft en cierta plaza del centro, y volveré a reconciliarme con la capi del reino. Después de todo, de Madrid al cielo.
Cielo de Madrid. ( Oleo sobre tela. ). Modesto Trigo.

Porque no supiste entender a mi corazón
lo que había en el,
porque no tuviste el valor
de ver quién soy.

Porque no escuchas lo que
está tan cerca de ti,
sólo el ruido de afuera
y yo, que estoy a un lado
desaparezco para ti

No voy a llorar y decir,
que no merezco esto porque,
es probable que lo merezco
pero no lo quiero, por eso...

Me voy, que lástima pero adiós
me despido de ti y
me voy, que lástima pero adiós
me despido de ti.

Porque sé, que me espera algo mejor
alguien que sepa darme amor,
de ese que endulza la sal
y hace que, salga el sol.

Yo que pensé, nunca me iría de ti,
que es amor del bueno, de toda la vida
pero hoy entendí, que no hay
suficiente para los dos.

Me Voy. Julieta Venegas.

3 Comentarios:

Marius dijo...

A ti madrid no te va a hechar de menos, no hija no, el que te va a hechar de menos soy yo, y en cuanto a ese hermanito tuyo, creo que nos sabe a que plaza te refieres, y si es la que el sospecha, no le parece demasiado digna para que el viva en ella :)...por cierto, has visto, ya te puedo firmar, te veo espero que mañana, te quiero,muuaaa

Marius dijo...

por ciert, recibiste misss pandos?

Nefertiry dijo...

Me has hecho volver a pensar: yo sólo estuve 9 meses, largos al principio, pero demasiado rápidos al final de mi estancia. Se hecha de menos todo: las calles, las gentes, el sol. Las cosas malas ya no superan a las buenas.

Pero al menos se tiene la satisfacción, como tú bien dices, de saber que no es un adiós, sino un hasta luego, y sabes que en cualquier momento, con una tonta excusa, te puedes presentar allí, porque sabes que te acogerán. Y por supuesto, sabes que también nos tienes aquí. Y que nos vamos a raptar las unas a las otras. Litros y litros de cafés, infusiones y refrescos llenarán nuestros estómagos. Y miles de ideas, comentarios, cotilleos y demás, llenarán nuestros largos y cortos momentos juntas.

Dios!! Cómo espero que lleguen esos momentos!!!

Besitos y nos vemos en nada de tiempo. Muack!!