Ayer hice una pequeña escapada a casa. Suena raro después de tantos años seguir diciendo "a casa" cuando literalmente es la casa de mis padres. Pero es cierto, realmente esa es mi casa. Mi armario allí sigue lleno, sigo teniendo algunos libros, y sobre todo, está el 99% de la gente que a quien quiero y le importo. Al grano, nena. Cuando cogí el tren me sumergí en mi música y el la lectura, como siempre. Y como siempre intenté abstraerme del mundo que me rodeaba durante la hora y diez minutos que dura el viaje. Pero fue imposible. Al poco tiempo cambió radicalmente el paisaje, todo era blanco, pero blanco de verdad. Era temprano, un domingo, y los campos y las carreteras no habían sido todavía horadados por ninguna huella humana (¡vi una liebre desde el AV!). Nevaba, y con la velocidad del tren se creaba un extraño efecto óptico de niebla rápida, pero a la vez muy tranquila. Precioso, y terriblemente relajante. Cerré el libro, cambié el tipo de música y continue mi viaje, desconectada como siempre, pero de otra manera.

Ilustración de Jordi Labanda.

5 Comentarios:

Marius Delacroix dijo...
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Marius Delacroix dijo...

ya sabes , cuando tu flekillo se niege a ser ideal ,sacudelo poniendo tu mano encima de la cabeza a lo vogue , pero que te voy a decir yo , viviste los 80 y usaste hombreras , te quiero , te veo en 15 dias , 15 dias , dios!! sabes lo que es eso , leche !!.Marius

Petrus dijo...

yo vi los mismos campos en dirección contrario. estaban precisos. el sol se escondía y daba una luz mortecina sobre las planicies blancas.
me gustó. me gusta mirar por las ventanas de los trenes. me gusta ver pasar los pueblos y las gentes. pero me gustaría quedarme en algún sitio.
besos.
P.

Gwiyath dijo...

Lo siento, pero este post me recuerda horrorosamente a un famoso anuncio de navidad que no te hace demasiada gracia... Lo siento, de veras!!!

(En CReal hoy seguía blanco y lleno de hielo, Nefertiry y yo casi nos matamos... y eso que no íbamos precisamente de fashion victims...)

Shalott dijo...

¿Verdad que estaba precioso, Petrus? Si es que a los manchegos nos encanta la nieve... Y por cierto, Gwiyath, cariño, muerdete la lengua a ver a qué sabe hoy el veneno. Sin acritud, ¿eh?